Artistic nude female, Serge Marshennikov.
Bajo el palacio meridiano del jacarandá,
la alcázar de frescura ondeada de las peñas,
en su seno tropical dormía la guaireña
en una típica y amena hamaca del Guairá.
La tez nívea y soberana, el semblante sutil,
y empapada de fronda la melosa cabeza,
cuya frente principesca, ofrecía gentil
el beso leve, en su primorosa terneza.
Entre matas arabescas, en verdura gasa
asilo de las tórtolas, se oía el arrullo;
fuera la siesta cuyas perlas de entre los yuyos
tenue pincelara el blando ingenuo de su gracia.
Rendida estaba por la blandura de la brisa
en el umbroso fresco, de follaje templada,
veíase las manos lánguidas y divinas,
y era la boca en cuya ciruela deliraba.
Acerquéme en púber éxtasis por su dulzura,
y al gozoso contemplo noté un manto diáfano
que entre piernas y senos cubríale desnuda
la carne en geometría pulida de ébano.


