Te recuerdo tan blanca y temeraria,
flor de camelia, bella, inocente,
pétalos virgo, húmeda de escarcha,
tu corola hendía su albor ardiente.
Cándida y sin mácula, nívea y casta,
ingenua flor de belleza fulgente
que al crepúsculo te encontré escarlata,
¿Quién temprano te dejó en tu simiente
la desventura a tan blanca belleza
dándole a tus perlas esta tristeza
que a mi venida tu color es grana?
Mustia entre la bruma, sin sutileza,
clamo yo, esa inocencia temprana
que inmaturo anhelo, ajó tus galas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario