domingo, 14 de mayo de 2017

Violeta

Viola odorata

Divina, en cual agua de vino,
sutil la embellece en el pétalo,
en perpetuo licor purpurino
la corola fría de témpano.

Sangre de invierno es la violeta
en cuya pureza inmaculada,
muy triste es la mano del poeta
que desvanece al suavizarla.

Contempla con desventura y pena
la etérea soledad en la nieve,
donde ella, en la difusa niebla
su angustia exhala en perfume leve.

Acógela en compasión serena
en la vaga caricia lozana,
cuando del polen cae una perla
deslizándose junto a su alma.

Y es la tierna herida de diamante:
azul cristal, lágrima cándida,
al caer precioso a la fontana
dando al alma, una luz brillante.

-¡Qué bella es tu melancolía!-
dícele el poeta en triste verso,
y ella, taciturna todavía
recibe del poeta, un beso.

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